Brújula

Educación, trabajo y emprendimiento

Cómo buscar trabajo y no morir en el intento

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¿Ha pasado por muchas entrevistas y no lo llaman de ninguna parte?

Antes de independizarme, cuando trabajaba como empleada y manejaba un equipo de personas, siempre que tenía que contratar personal nuevo me encontraba con que era imposible encontrar un candidato perfecto.  Siempre faltaba algo (y no estoy hablando de posiciones muy exigentes, eran perfiles muy ‘junior’). Si alguien tenía las aptitudes, el otro tenía la experiencia y otro, el conocimiento en profundidad que yo buscaba. 

Como no era posible armar un empleado con piezas de varios, tenía que preseleccionar basándome en las hojas de vida y los resultados de las pruebas psicotécnicas, y aprovechar la entrevista para profundizar y ver quien me podía ofrecer la mejor mezcla de las características que yo buscaba.  Era un asunto delicado, pues ya sabía lo catastrófico que podía ser contratar a alguien que no fuese el adecuado.  Todos los jefes, tarde o temprano, lo aprenden, y no es nada agradable.

La sorpresa es que con frecuencia quien tenía la hoja de vida que a mis ojos había resultado más atractiva, no era quien en la entrevista resultaba más convincente, y usualmente, entre dos candidatos que tenían condiciones muy similares, me incliné siempre por aquel con el cual había sentido más ‘resonancia’ durante la entrevista.  Es decir, con quien sentí que realmente podría trabajar de forma fluida.  

Porque escúchenlo, señores que buscan empleo: Si hay algo complicado en la vida, algo que en realidad cueste mucho hacer bien, eso es manejar gente.  Por algo le pagan millones a los CEO.  Conseguir que la gente ponga lo mejor de sí misma en el trabajo es cosa difícil y convencerlos poco a poco de que pueden dar más y más, ni se diga.  Es una labor de titanes de la cual nunca se acaba de aprender.

Toda esta introducción, para indicarles la cuestión más importante para mí a la hora de buscar trabajo: La empatía, o ponerse en los zapatos del que será su jefe.  A todos los jefes les gusta trabajar con personas receptivas, con ganas de aprender, dedicadas y disciplinadas, que sean persistentes, amables y sobre todo, que no se inclinen demasiado a permanecer en la zona de confort (esto es: ¡ah! ya le cogí el tiro a este trabajo, hago lo que me toca y listo).

De ahí para abajo, la psicóloga que hace la primera entrevista, la persona de recursos humanos que “quiere conocerlo” antes de presentar su candidatura al que decide, y demás entrevistadores, estarán felices de presentarlo a usted como candidato si perciben que, en efecto, usted los hará quedar bien.  ¿Qué le parece?  Su labor entonces, es demostrar que usted es la persona con la que mejor podrán trabajar todos.  Y no sólo por su experiencia y conocimiento, sino por su forma de ser, de acercarse al trabajo y a las personas con las cuales colaborará.

Es tan importante esto, que debo confesar que, en ocasiones, me incliné por personas que, si bien no tenían toda la experiencia o el conocimiento, demostraban tener las aptitudes y la actitud necesaria para aprender.  En otras palabras: Preferí enseñar.  Esto suele resultar más sencillo que tratar de trabajar con una persona cuya actitud no ‘resuena’ con la mía.  Así que, después de todo, me parece que la falta de experiencia se puede contrarrestar con la actitud correcta.

Pero claro, hay otras cosas importantes que abordar, si es que no se quiere morir en el intento de conseguir trabajo: 

La hoja de vida.

Usted ya lo sabe: es básico tener una hoja de vida bien preparada y acorde con los estándares del momento. Para eso hay mucha gente que puede ayudar y haría falta más espacio del que aquí tenemos para hablar del tema. En la página 48dias encontrará información, videos y datos de algunos coachs laborales, que conozco personalmente.

Arréglese.

Prefiero recalcar este punto porque es increíble ver la cantidad de personas que se presentan con un atuendo o maquillaje inadecuado a una entrevista. No se trata de disfrazarse, pero sí de dar una impresión favorable al entrevistador.  Asegúrese de que su ropa esté muy limpia, le ajuste y sea discreta en modelo y color.  Y procure que su pelo esté en su sitio, que sus dientes estén inmaculados y que su piel se vea sana.

Confianza en sí mismo.

No se trata de ser ‘sobrado’, sino de mostrar una actitud de quien sabe que, no importa lo que tenga que esforzarse para hacer bien el trabajo, lo conseguirá. Usted tiene que transmitir que aunque no se cree el más, sí tiene las herramientas emocionales y mentales para convertirse en esa persona. Mentalícese: usted tiene las capacidades, unas enormes ganas de aprender y sobre todo, la actitud necesaria para lograrlo.

Muestre.

Usted dispone de pocos minutos en la entrevista para impresionar a su interlocutor y éste se fija no sólo en lo que usted dice, sino en cómo lo dice. Use un lenguaje directo, sin florituras ni adornos. Siéntese derecho en la silla, pero suéltese, no se quede rígido y con las manos una encima de la otra o agarrado de los apoyabrazos.  Permita que le vean con vitalidad, energía, dinamismo.  Salude y despídase con una sonrisa, dé la mano mirando a los ojos y apretando con la fuerza justa. 

Transmita.

Aproveche para dar a entender que usted es una de esas personas que cuando comienza algo, lo termina.  No se trata de decirlo escuetamente, sino de aprovechar las preguntas que le hagan para evidenciarlo, a través de sus respuestas.  Esto da la percepción de que al primer obstáculo no se va a desanimar, ni a abandonar, lo cual es importante porque para eso lo contratan a uno en una empresa, para manejar ‘chicharrones’, si no, ¿para qué más?

Cálmese.

Algunos entrevistadores tratarán de ponerle a la defensiva, haciendo contra preguntas y/o usando un tono agresivo para preguntar. No muerda el anzuelo, están tratando de ver si se sale de sus casillas fácilmente. Estamos hablando nuevamente de actitud, no lo olvide: uno quiere trabajar no con personas que creen que se las saben todas, sino con aquellas que escuchan, son aplicadas, disciplinadas y están ávidas de aprender.  Responda siempre con una sonrisa y mire a los ojos de su interlocutor con simpatía.  Lo desarmará.

Infórmese.

No hace daño leer un periódico, por web, en vez de sólo las noticias de farándula o lo que llega por la BlackBerry.  No tiene que ser todo, bastan los titulares (aunque si quiere leer más, bienvenido sea). Así no quedará ‘fuera de base’ en caso de que le pregunten su opinión por algún tema de actualidad (algunos entrevistadores rompen el hielo inicial con ese tipo de cosas).

Conozca su empleador.

Antes de la entrevista, procure buscar por la web información acerca de la compañía a la que se va a acercar, si es que posee el dato.  Si le dicen que aún no pueden darle esa información, entonces averigüe en qué sector está. Eso le dará una idea y podrá al menos, investigar cuáles son los que compiten en él, las cantidades de empleados, las marcas que poseen, si han aparecido en las noticias y por qué causas. Y de paso, si el entrevistador le pregunta qué conoce de la compañía, podrá dar algunos detalles que le dejarán en el mapa.

Haga seguimiento.

Al terminar la entrevista asegúrese de preguntar con cortesía cuando podrá esperar noticias del proceso de selección, o a quien puede dirigirse  para saber en qué estado se encuentra el proceso. No se trata de llamar todos los días (esto sería en extremo molesto), sino de validar cuánto les urge llenar la vacante y de no desgastarse pensando en qué pasaría con el proceso.  Entretanto, no pierda la paciencia y continúe buscando.   Conseguir trabajo depende de su persistencia y capacidad de no abandonar.  Siempre son muchos en la línea de partida, pero pocos llegan al final.  Sea usted uno de esos.