Escoja un lugar al que realmente le gustaría ir. No al que le recomendó el vecino, sus papás o unos amigos. Cierre los ojos e imagínese en un lugar: ¿Quiere un sitio frío, tal vez con nieve? ¿Conocer una cultura instaurada en lo profundo de la selva? O ¿solo sentir la playa y ver el mar desde una poltrona?