Instrucciones

para tratar con un pedante

Ilustración     Carolina Salazar

  • 01.
    01.

    -        No tema llevarle la contraria. Diga algo diferente u opuesto a lo que afirma. Así sea mentira, invente que lo leyó en una revista hace mucho. De este modo, el pedante no podrá -de la piedra por su osadía-  refutarlo y se quedará callado un buen rato. 

  • 02.
    02.

    El pedante es una persona de mundo. Siempre hablará de sus viajes, de lo bien que lo comprendían en Helsinki o Copenhague y de cómo quiere traer ese conocimiento del primer mundo a este país de ignorantes. Destaque el potencial de la diversidad colombiana sin ser patriotero y declárese en contra del imperialismo cultural. 

  • 03.
    03.

    No vaya con el pedante a planes culturales que desaten su verborrea “intelectualoide”. Propóngale un plan más cotidiano como ir a comer y tome el control sobre el temario de conversación.

  • 04.
    04.

    Si lo que quiere es pegarse al lenguaje del pedante use en su intervención palabras como “quijotesco”, “gueto” (de lo que sea) y “oquedad”. Hable de sus amistades distinguidas y de los reconocimientos que ha tenido con voz engolada y la mano en la barbilla.

  • 05.
    05.

     El pedante hace máximo alarde de su erudición en un grupo de iguales. Si se pone muy pesado, hay dos opciones. Una es ignorarlo por completo y la otra es ser directo y decirle que deje de ser pretencioso. De ejemplo con su actitud y demuéstrele que la sencillez suele ser una de las virtudes de los más inteligentes.

1. Procure no andar siempre en manada. Así quiera sentirse seguro con otros siete primíparos iguales que usted. Caminar con ellos de arriba para abajo por la universidad será el primer síntoma que evidencie su trágica soledad y el miedo a lo desconocido.

2. Tenga cuidado cuándo pase por una zona pública -por ejemplo en la Facultad de Diseño de la Universidad Javeriana- si observa en pleno centro una moneda en el piso. No piensa que es cuestión de suerte, la moneda está pegada al suelo y su función es hacerlo pasar el ridículo frente a todos los estudiantes que se encuentran alrededor del lugar.

3. No  haga el oso de preguntarle a los otros estudiantes de su universidad en dónde queda tal edificio, tal salón o facultad. Es preferible averiguar con algún celador, ir a puntos de información de la universidad –por más lejos que quede- o volverse experto en mapas universitarios, antes que andar preguntándole a todo el mundo y dar papaya.

4. No crea en los mitos que dicen sobre que si pasa por debajo de un árbol o un monumento y suena una trompeta, es que usted es virgen o se va a casar. Evite estos lugares y esté atento de esos maléficos expertos en hacer  primíparadas, como por ejemplo, los que arrojan desde un quinto piso bombas de agua a los recién llegados.

5. Tenga cuidado los primeros viernes en la universidad, hay quiénes se divierten burlándose e incitan a los primíparos a pegarse una terrible borrachera en los andenes al frente de la universidad. No haga un show ridículo cuando le tengan el pelo para vomitar o no se pueda sostener a eso de las 5:00 pm, hora en que la rumba ni ha comenzado.