A de Amalia Andrade Arango

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En portada La A me persigue. Yo lo tomo como un presagio, uno bueno. Como una superstición, algo en que creer.

Como un talismán, un amuleto que tengo incrustado en el nombre y que tiene poderes sobrenaturales a los cuales yo no tengo acceso consciente pero están ahí, siempre, actuando de manera misteriosa pero efectiva. Sí, yo sí siento que mi vida está llena de magia, de taumaturgia, de mística, de alquimia, de A de Asombro.

La A me acecha. Está siete veces en mi nombre: Amalia Andrade Arango y ocho veces en el nombre de mi madre: Amanda Arango Arriaga. La A, como ya es obvio, está en todas mis iniciales: A.A.A. A mi me gusta pensar que detrás de esas tres aes se esconde una fuerza secreta, mi destino. Un destino irrevocable, lleno de fuerza. Un destino alucinante, asertivo, admirable.

La A es lo que me salva cuando estoy derrotada, cuando pierdo la fe. La A es la que me recuerda que siempre he cargado conmigo una sensación: estoy hecha para cosas grandes. La A es la que me hace dar ganas de ser la primera, la mejor, la que está en el primer puesto de la lista. La A es mi letra. La A soy yo.

ii.

Soy mi nombre, existo al ser nombrada. Soy mi propio mantra, lo que rezo cuando estoy caída. Soy la fuerza que me mueve. Soy amor, el amor de mi madre desde lejos. El amor de mi Valle de muchos verdes y de claros cielos. Soy la suma de la bondad y el corazón gigante de todos mis amigos. A veces soy solo nostalgia, destierro. Soy ganas. Soy no retorno. Soy la que está enamorada de los libros. Soy la que sigue siendo una niña, la que nunca quiere crecer. Soy las tristezas de mi hermano. Soy mi pelo crespo. Soy mi propia promesa a cumplir. Soy el viento que sopla desde Cali y llega a Bogotá a través de mi ventana. Soy mi nombre, existo al ser nombrada.

iii.

A de agüitas románticas y no aromáticas.

A de abril, abrazos y abrigo.

A de austeros amaneceres azules.

A de acariciar, de Ángela, de abismo.

A de Antes que anochezca.

A de nunca voy A tener más miedos.

A de abundancia, aceptación y agradecimiento.

A de aviones. A de mAr.

A de todos mis árboles y todas mis nubes.

A de Alma.

A de todo está bien, así todo esté mal.

A de amantes, amaneceres, añoranzas, y aprendizajes.

A de alteridad.

Mi A, mía.

A de Amalia Andrade Arango.