Mochileando en Holanda: Ámsterdam, Arnhem y Almere

Escrito por 
  • Fotografía: Margarita navas

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Lo primero que debemos saber es que Europa es mucho más que un típico destino turístico.

Es más, con una buena planeación es posible conocer diferentes lugares. Ahora bien, una de las mejores formas de conocer Europa es hacerlo al estilo mochilero. Como por arte de magia, desde las alturas es posible ver las costas de Holanda. Lo primero que llama la atención es que todo está perfectamente distribuido. Además de una visión verde, porque Holanda es así: verde.

La oferta cultural en "el antiguo continente" es inmensa y los Países Bajos ofrecen mucho: están divididos en dos provincias Holanda Septentrional y Holanda Meridional. El país más reconocido de los países bajos es Holanda y hay tres lugares que son imprescindibles: Ámsterdam, Arnhem y Almere.

Eso sí, teniendo en cuenta que los intercity (trenes) holandeses son estupendos y comunican prácticamente todas las ciudades en intervalos que con frecuencia no superan los 15 minutos, así que conocer es realmente fácil. La verdad es que casi todas las localidades de interés se encuentran a sólo una hora en tren de Ámsterdam. Los autobuses holandeses son cómodos y rápidos y llegan hasta algunas localidades a donde no va el tren, pero de escoger, siempre viajaría en por este medio. Claro que todo depende de la cantidad de dinero.

Ámsterdam es una ciudad muy antigua y pequeña, casi todo su casco central data del siglo XVII. 

Lo primero que se debe tener en cuenta es que la ciudad está dividida en varios barrios y cada uno tiene una historia particular. Importante: la prostitución es legal en los Países Bajos. La mayor parte se concentra en el Barrio Rojo y está formado por tres distritos: De Wallen, el más famoso de ellos, Singelgebied y Ruysdaelkade.

Una de las preocupaciones más grandes a la hora de viajar es el hospedaje. Los hostales son una gran opción. En Ámsterdam hay de donde escoger. Son reconocidos por su atmósfera relajada y por reflejar el estilo del Ámsterdam auténtico. Pasar la noche en un hostal no es bajo ningún punto sinónimo de bajas condiciones. Es más, en muchos de ellos el precio incluye todo lo necesario: desayuno, ropa de cama, WiFi, casillero (trae tu propio candado), mapas, guías, visitas guiadas gratis a la ciudad y mucho más. Es súper importante tener en cuenta que tienen una cocina totalmente equipada para poder cocinar lo que uno quiera sin tener que gastar más de lo necesario. Casi siempre, lo mejor es reservar en línea para aprovechar las promociones especiales.

Si consiguen un hostal en el centro de Ámsterdam, pueden estar junto a la Leidseplein, una plaza famosa por sus clubs y pubs que tocan de todo, desde jazz y hip-hop hasta house y rock. Por otro lado, pueden situarse cerca a la Estación central de tren y del famoso barrio rojo. Incluso si no estás buscando diversión, este es un lugar interesante para visitar por la noche, cuando las luces rojas se reflejan en la superficie de los canales. Acá se puede ver de todo, desde burdeles a sex-shops y museos.

 A la vuelta de la esquina se encuentran la plaza Dam, el Palacio Real, y la casa de Anna Frank, entre otros. El Palacio Real es sin duda el monumento más fascinante ubicado en la Plaza de Dam. Al sur del Palacio Real está la estatua del Memorial Nacional, que conmemora a los soldados neerlandeses que murieron durante la Segunda Guerra Mundial. Desde acá también es posible conocer una de las partes más antiguas de la ciudad: el barrio del Jordan. Este barrio es conocido por sus calles estrechas y preciosos edificios, los canales y los acogedores restaurantes. La plaza de Rembrandt es un sitio perfecto para ir de terrazas y después pasarse el día descubriendo la ciudad. Otra de las opciones es tomarse una cerveza en el Museo Heineken.

Es necesario recorrerla tanto por agua como por tierra. Aunque la ciudad cuenta con un sistema de transporte impecable, la forma más segura y rápida siempre será en bicicleta. Así mismo, Los barcos de excursiones circulan durante todo el año. Una vez ahí, es fácil darse cuenta que los canales y las vías navegables encarnan el verdadero espíritu de Ámsterdam. Existen aproximadamente 1.300 puentes elevados y por la noche, los puentes del centro están iluminados con hileras de luces, que hacen de un paseo en barco al anochecer una experiencia mágica. El más famoso de ellos es el Megere Burg. Es un puente levadizo de madera sobre el Amstel. Para ser una ciudad tan pequeña, Ámsterdam tiene una gran cantidad de zonas verdes. Muchos de ellos se encuentran en pequeños barrios residenciales: Sarphatipark, en el Pijp y Oosterpark, en el Este, son el orgullo de sus respectivos distritos, sobre todo en primavera y verano, cuando las flores alcanzan todo su esplendor.

Después de pasar unos días en una de las ciudades más interesantes de Europa es posible viajar hasta Almere. Almere es un municipio en el centro de los Países Bajos en Flovolanda. Vale la pena aclarar que Almere tiene una red de carreteras exclusiva para los autobuses. Esta red, que dispone de 10 líneas, se llama Maxx. Este municipio está dividido en cuatro partes: Almere Haven (la parte antigua de la ciudad), Almere Stad, Almere Buiten, Almere Hout (urbanización a las afueras del municipio) y Almere Poort (que actualmente se encuentra en construcción).

La mejor forma de vivir todo lo que este municipio tiene que ofrecernos es nuevamente: en bicicleta. Todo está conectado, construido y organizado para que las personas pedaleen. Se puede conocer al ir improvisando los caminos o siguiendo algunas rutas. La mejor forma de tener información sobre las rutas es acercarse a la Oficina de Turismo (VVV). El mapa tan solo cuesta 3.75 euros y vale la pena ya que es un punto de información constante.  Hay muchas opciones para pasar la noche desde hoteles de lujo, alquilar aptos o acampar. La verdad es que las distancias no son tan extensas entonces al estar bien ubicado siempre se tendrán a la mano todos los cafés y restaurantes. El municipio está intentado ser reconocido como una zona estudiantil (universitarios), está repleto de estructuras arquitectónicas interesantes y es un llugar en donde se encuentran un gran número de zonas residenciales.

El viaje puede terminar en Arnhem: la capital de la provincia de Güeldres que está en el oriente de los Países Bajos. Al estar en los bordes del río Rin los paisajes son inolvidables. Esta ciudad tiene mucho que ofrecer. Es una ciudad creativa e inspiradora. Acá es posible encontrar algo para cada persona, cada gusto y cada capricho. Esta es la única ciudad en Holanda que tiene trolley (ómnibus eléctrico, alimentado por una catenaria de dos cables superiores desde donde toma la energía eléctrica mediante dos astas). La experiencia es fundamental.

 

A la hora de la verdad, Holanda tiene varios lugares que valen la pena. Holanda es el país que disfruta de las leyes más liberales e inteligentes del mundo. La verdad es que en Ámsterdam se puede pasar el 80 por ciento del tiempo de que dispongamos para visitar el país, pues la oferta del resto de ciudades no puede ni compararse con la de la capital.