¿Qué lo marcó de los 90?

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En portada La nostalgia noventera es algo de lo que nadie puede escapar.

Esta particular y eclectica década nos marcó a todos de muchas maneras, ya sea con su música, sus personajes inolvidables, sus películas, objetos, artistas, juegos y hasta telenovelas. Acá algunos testimonoios de las huellas que los noventa dejaron en nosotros.

Hay varias películas en los 90 que fueron importantes para mí: Goodfellas (Martin Scorsese), Bad Lieutenant (Abel Ferrara), Safe (Todd Haynes), Breaking the Waves (Lars von Trier) y Funny Games (Michael Haneke) fueron películas muy inspiradoras, que tomaron riesgos y que marcaron el principio de una nueva estética en el cine mundial. Sin embargo quiero destacar una película independiente y muy irreverente, llamada HAPPINESS, del director Todd Solondz. Yo estaba viviendo en Nueva York cuando esta película se estrenó en el Angelika Film Center y causó mucha polémica y revuelo. La simpleza de su narración, el humor cáustico y afilado de su guión, y las magníficas interpretaciones de unos personajes miserables e indecentes (que pocas veces habían sido retratados en el cine), hacen de esta película una pequeña joya del séptimo arte. Es una de esas obras que te hacen sentir incómodo y que al final no puedes dejar de pensar en ella.

-      Andrés Baiz, director de cine.

 

1996, cuarto de primaria: si no tenías un overol y no lo modelabas los viernes de Jeans day por los corredores del colegio, no eras una chica chévere. Si no me crees, abre tu anuario y confírmalo. Yo tenía siete diferentes: uno de pana negra, otro de pana roja, también de pana azul turquesa, denim claro, denim negro, estampado en flores y uno fucsia. Me fascinaba apuntarme solo una tiranta y combinarlos con cuellos de tortuga. Con el overol  de flores, que me quedaba más apretado, me soltaba ambas tirantas y me ponía ombliguera. Gracias a 90210, Clarissa lo explica todo, Britney y Verano del 98,  los overoles entraron en mi vida y en  la de todas las chicas que veían televisión. Hasta Barbie tenia uno

-        Aysha Bilgrami, diseñadora y asesora de modas.

 

Más que el aparato como tal, siempre me encintaron los cassettes de Veháche, o VHS para vos, que tenés mucha plata. De pronto no fue hasta que lo reemplazaron los formatos digitales, que empezamos mi hermano y yo a extrañar cosas tan elementales como la siempre nostálgica melodía de “Para Elisa“ cuando la máquina re-embobinar acababa de trabajar, u otras más densamente simbólicas como ir a GalpaVideo o 7 a 11 de Las Vallas en Cali a alimentar las pesadillas de esa noche con las carátulas de películas de terror ochenteras que apenas se estaban convirtiendo en clásicos, y que ahora nos vemos los domingos cagados de la risa. Las carátulas, sin embargo, siguen teniendo el poder de hacerme apretar el culo cada que me las encuentro.

-        Armando Mesías / MALO,  Artista & Ilustrador

 

El álbum que más me marcó en la década de los 90 fue sin duda "El Amor Después Del Amor" (1992), un claro cénit en la carrera de Fito Páez. Artistas de la talla de Luis Alberto Spinetta, Charly García, Gustavo Cerati, Andrés Calmaro, Mercedes Sosa, Antonio Carmona y el colombiano Chucho Merchán, colaboraron en la grabación del disco más vendido en la historia del rock argentino. Catorce composiciones magistrales, la elaboración minuciosa de sus arreglos y una grabación impecable le dieron vida a esta joya. Para mí, el "Sgt. Pepper's" del rock en español, una gran influencia y la banda sonora de muchos momentos imborrables de esta década.

-        Juan Gabriel Turbay , Músico y compositor/
         Ex integrante de la banda Poligamia

 

Hubo cosas que me marcaron en mi infancia, películas, series, libros… pero los juegos de mesa eran de carácter obligatorio en mi casa y fueron —en definitiva— una gran manera de pasar la niñez junto a mi familia. Uno de esos juegos que llegó a nuestras manos fue CLUE, un juego de misterio. La idea era descubrir quién había asesinado al Dr. Black, con qué arma y en qué lugar de la casa. Así, los jugadores hacíamos las veces de detectives; era fascinante, era trabajar en un caso diferente cada vez.

CLUE marcó muchos días de mi infancia y me atrevería a decir que de alguna manera sugirió ese camino aficionado por la literatura negra y detectivesca que aún hoy me acompaña.

-        Carolina Cuervo Navia, Escritora y actriz

 

Para mí los años noventa, época de juventud y confusión se han ido. Me refiero a la juventud, no olvido aquellos días de locura cuando el pasional Kurt rompía guitarras que a nosotros los colombianos, más que emocionarnos, nos dolían, o por lo menos a mí (luego alguien me conto que eran de mentira y descanse). Es difícil escoger un disco en la década de tantos buenos discos, cuando aún uno se demoraba meses escuchándolo y esperaba un tiempo para el próximo. Pegábamos carteles de cantantes peli largos que, según mi prima, movían los ojos por la noche!(AXL ROSE) En ese tiempo del grunge y la música alternativa todavía no había esa inmediatez del internet y por lo tanto los LP tenían otro valor, tanto económico, como sentimental. Podría hablar de esto todo el día, pero para resumir entre RED HOT en mis momentos de surfer, NIRVANA, PERL JAM, R.E.M y muchos más, hay dos, que no puedo dejar de mencionar, dos que hicieron estallar mi corazón y entre estos me toca elegir uno.

Aunque estaba enamorada de Cobain, su ropa sucia, pelo rubio y actitud de perdedor que a las chicas nos encantaba en esa época, cuando se me pasó el amor, pude ver más allá y percibir como Bjork me hacía gritar en el cuarto encerrada en plena rebeldía. Comprendí que no era la única rara, que aunque el polo norte y la perla samaria no tenían las mismas condiciones climáticas, yo me identificaba con ella. Con un cassette que me trajo un amigo mexicano que trabajaba en la radio, empecé a entrar en el maravilloso mundo de la islandesa. Nunca la había escuchado y es que en Santa Marta lo más loco que sonaba en esa época era … ni sé. Solo se escuchaba música vallenata y caribeña. No es que me queje, pero para alguien que era anormal según los vecinos, me aburría mucho en cuanto a nueva música, hasta que un día llego la señal de radioactiva y con un cablecito que conecte de la radio a la ventana, mi vida cambió. Horas y horas de desvelo escuchando todo eso que me había perdido y estaba recuperando.

Y entonces ahí estaba Radiohead, la banda favorita de Liliana, por años esta banda me ha emocionado, sorprendido, influenciado, hecho bailar, gritar y hasta ganar plata con unas mochilas que vendí en la universidad con motivos de O.K Computer y K.A. Pero bueno eso y el hecho que apenas hace unos meses por primera vez cumplí mi sueño de verlos en vivo, Radiohead sigue siento la mejor banda de los 90. 00. 10 y cualquier década mientras yo viva.

Sus cambios tan perfectos entre el pasado y el futuro, con esa voz de Thom Yorke (con el que también en algún momento pensé casarme) me cautivaron para siempre, y que mejor ejemplo que O.K Computer. En un salto de un lado a otro y viajes inesperados hace que sea mi álbum favorito de los 90s.

-        Li Saumet,  Cantante de Bomba Estereo

 

Los principios de los noventa me cogieron con un infantilismo un poco ridículo pero que disfruté cada minuto con un afiche de los Back Street Boys en el cuarto, entre inseparables amigas, haciendo coreografías con pañoleta roja tipo Axel amarrada al cuello al son de "Don´t want a short dick men", viendo- y reproduciendo- por enésima vez Romeo y Julieta y un poco después, entre minitekas desabridas donde solo bailábamos, una vez más, entre niñas.

Supongo que cansadas de tanto estrógeno, decidimos integrarnos con los chicos y ahí vino lo que probablemente marcó del todo mi adolescencia: EL METAL. Pelo esponjoso que había que hacer crecer como fuera, camisetas de grupos, siempre negras y de hombre (mandadas a recortar pues no llegaban para mujer), cassettes marcados por nosotros mismos para copiar las tipografías del original que rebobinábamos con esfero para no gastar pila del walkman y míticos pero tortuosos conciertos de largas colas, "pogos" y guerras de botellas a los que sobrevivíamos felices, en nuestra versión de Friends colombiana y metalera.

-        Bibiana Cocheteux, Directora de Revista Bacánika.com.co

 

Los noventas fueron una década importante en mi carrera como actriz. Podría decir que empecé con el pie derecho porque en el 92, con Sangre de Lobos, tuve el personaje que cualquier actor quisiera tener: Julia Millán, una mujer llena de temores y conflictos, dramática, con relaciones problemáticas en todos los aspectos de su vida, ni antagonista, ni protagonista, ni buena ni mala, simplemente humana.  Con Julia me gané todos los premios que había en el momento: los TV y Novelas, el India Catalina y el Simón Bolívar, pero más allá de los premios y de lo que hizo ese personaje por mi carrera, creo que Sangre de Lobos fue una telenovela memorable para toda una generación y era un ejemplo del clímax que vivía la televisión del país en ese momento. Había escritores de primera línea como Bernardo Romero Pereiro, Julio Jiménez y Juan Carlos Gené, grandes directores como Pepe Sánchez, Victor Mallarino, Kepa Amuchástegi, David Stivel, elencos de actores icónicos que se tomaban en serio su oficio, y toda una industria que se preocupaba por hacer en cada oportunidad una mejor historia que retratara mejor nuestra idiosincrasia, nuestra historia, nuestra cultura.

Tal vez no habían descubierto que la televisión era un mina de oro y su interés era narrar; funcionábamos más como una compañía de teatro que como una industria de productos televisivos, y si se ponen a pensar, en sólo esa década Mónica Agudelo escribió Sangre de lobos, la Maldición del Paraíso, Señora Isabel, Eternamente Manuela, Hombres, Tentaciones; y Fernando Gaitán, Café, Guajira y Betty la Fea.

Esos años fueron maravillosos, creo que todos nos acordamos…

-        Gloria Gómez, Actriz.

 

Me acuerdo del sábado 22 de noviembre de 1997 porque ese día se murió Michael Hutchence, el vocalista de la banda australiana INXS. Estaba en el carro de un amigo del colegio oyendo la radio cuando dieron la noticia: habían encontrado muerto a Michael Hutchence en la habitación de un hotel en Sidney. No era posible que se hubiera suicidado, y hasta el día de hoy prefiero pensar que fue un accidente. Acababa de comprar Elegantly Wasted, el último álbum de la banda, pocos meses antes y estaba obsesionada con Don't Lose Your Head, oyéndola en repeat sin cansarme. Entonces me obsesioné con Hutchence, y se convirtió en el guapo más guapo, el más sexy y el mejor cantante. Mi propio redentor, mi Jesucristo.

-                Virginia Mayer, Escritora