Herramientas para mantenerse creativo y con esperanza sobre la raza humana

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En portada El año pasado renuncié a mi empleo como periodista cubriendo la política colombiana para frenar mi inevitable descenso hacia la misantropía y, sobre todo, para poder dedicarme a hacer realidad algunos de los millones de proyectos que me rondaban la cabeza.

Quería, de alguna manera, sobrevivir usando lo que se suele llamar “creatividad”. Esto, a pesar de que no sé bien qué significa esa palabra, quién es “creativo” y quién no, ni cómo se puede saber si un proceso o un producto es más “creativo” que otro.  La mayoría de los humanos crean cosas, pero al parecer sólo es válido aplicarles este término a quienes crean cosas que pueden relacionarse, aunque sea vagamente, con la producción artística. Por alguna razón, no cuadra decirles “creativos” a quienes crean balances de cuenta, o sistemas de audio respuesta para servicio al cliente, o publirreportajes (y decirle a un contador que es muy “creativo”, es básicamente echarle en cara que es un criminal). Pero hay quienes no se dedican al arte que también buscan ser “creativos” (sin necesariamente perseguir la acepción que los puede mandar a la cárcel), 

Sea lo que sea, me he dado cuenta (esta revelación los va a tumbar de sus asientos, es mejor que se agarren) que para andar creando cosas no basta tener la intención de hacerlas y que nunca sobra un pequeño empujón. Así que armé esta lista con la que espero que vean que hay montones de herramientas que pueden usar para concretar sus ideas y encontrar ideas cuando parece que ninguna quiere aparecer (me voy a concentrar en las ideas “artísticas”, que es lo que sé hacer porque para “balances de cuentas creativos” pueden llamar a la cárcel a preguntarles a Iván Moreno y Andrés Felipe Arias).

Para todos: Bueno, es broma. Hay algunas herramientas que les sirven a todos (si es que no están presos), como Unstuck, una aplicación para dispositivos Apple que busca ayudar a superar los bloqueos “creativos” y de la vida en general (como no saber si es hora de dejar ese puesto de periodista político o lo que sea en lo que ustedes trabajan, que seguro ni es tan chévere, así que tranquilos, no me tienen que contar). Lo que hace es preguntarle al usuario contra qué tipo de bloqueo se enfrenta y lo conecta con consejos, herramientas y una comunidad de personas que ya han encontrado la manera de escapar a bloqueos similares y pueden dar una mano. 

También está EverNote, un servicio que funciona en computadores y todo tipo de dispositivos móviles y que ayuda, básicamente, a recordar cualquier cosa, lo que es muy útil si, como yo, enloquecen y deciden comenzar un millón de proyectos a la vez y ya no saben en qué carpeta está qué cosa. Y, si son como yo también en el hecho de que sólo se acuerdan de cosas irrelevantes (¿sabían que el actual campeón de la Copa Cecafa es Uganda?), no les puede hacer daño Idea Organizer, una aplicación con la que pueden archivar y organizar “ideas” en notas de audio, imagen o texto, para que nunca tengan que lamentar haber olvidado la trama de esa novela que seguramente les habría traído un premio Nóbel. Ey, hablando de eso:
 

Para escritores: Mi propósito principal al renunciar a mi antiguo trabajo fue tener tiempo para escribir más. Quiero escribir una serie de novelas cortas que pienso vender por internet y para eso he encontrado varias herramientas maravillosas para hacerlo.
 
En Booki, por ejemplo, se pueden crear libros en formatos digitales y móviles para cualquier lector de e-books. Lo mejor, es que no es sólo un transformador de archivos, sino que es una comunidad de personas que se la pasan escribiendo libros digitales y cuenta con varias opciones para editar y escribir colaborativamente (cada uno escoge si sus proyectos en curso son privados, visibles para algunos invitados o para toda la comunidad) y las posibilidades de escribir a varias manos me parecen interminables. Además, se les puede pedir feedback a los demás miembros de la comunidad sobre los avances que se han hecho.


Si encuentran que en algún momento se frenan y no saben de qué más escribir pueden bajarse Calibre, un programa para administrar y leer todos sus e-books. Es gratis y pueden usarla para pasar e-books del computador a un lector móvil y para buscar entre los textos de los libros, por si leyeron un pedazo que quieren volver a ver para inspirarse y escribir algo al respecto. 
 
Para músicos: Una de las cosas a las que me he dedicado desde mi desempleo, eh, es decir, independencia, es a Sredni Vashtar, un proyecto musical que por cierto ha sido declarado la peor banda del universo. Aunque desde el principio nuestro firme propósito fue disgustar, creo que las herramientas que hemos usado pueden servirles a otros para obtener resultados opuestos. Grabamos y editamos usando un freeware (es decir, un programa gratuito) llamado Audacity, que tiene una interfaz y unos controles tan simples que probablemente sus abuelas los pueden usar (¿quién dijo DJ Abuela?) y por lo tanto no es capaz de hacer tantas cosas como programas profesionales pagados (sí, como su abuela). Pero sirve muy bien si están apenas empezando en esto del mundo de la edición de sonido y si quieren grabar un par de maquetas o demos para probar ideas. Además, hay una gran red de foros (y foristas) que pueden consultar cuando quieran si tienen dudas sobre cómo hacer que la voz del cantante “suene menos a gallina”, o cualquiera que sea su problema.



Ahora, si lo suyo (como lo nuestro) no es tocar instrumentos precisamente, pero de todas maneras les gusta crear música, les puede interesar Caustic, una aplicación para celulares Android que trae sintetizadores y una máquina de percusión. Lo bueno es que pueden sacar su celular y ponerse a componer donde quieran, cuando les llegue la inspiración, lo malo es que con esa app se van a convertir en esa gente insufrible que lleva su guitarra a todas las fiestas aunque nadie quiere escucharlos tocar. 

Cuando ya tengan las canciones, pueden hacer como nosotros y subirlas a BandCamp, que es una plataforma gratuita donde las bandas pueden subir sus canciones y ofrecer descargas gratis, con un precio fijo, o dejando que los interesados digan cuánto les parece justo aportar. Pueden hacer prácticamente lo mismo en SoundCloud, donde además pueden comentar las canciones de los demás. O, bien, pueden abrir ambos perfiles y ponerlos a coexistir (junto a prácticamente todos los perfiles de redes sociales que tengan sus proyectos musicales) usando myband.is (http://myband.is), una iniciativa colombiana que funciona, precisamente, como agregador de servicios y que pueden usar como página principal de su banda.

Otra buena idea (que me dio mi amigo músico Julián Mayorga) es suscribirse a servicios con sugerencias personalizadas para descubrir música cercana a sus propios gustos y mantener agitada y alebrestada su “creatividad” musical. Por ejemplo, está Last.Fm, una página que lleva registro de la música que cada usuario escucha en su computador y dispositivos portátiles y luego les recomienda música que les podría gustar y los conecta con personas con gustos similares para que entre ellos puedan compartir. Los recomendados de la barra derecha de YouTube sirven de manera similar (y llevan a cosas interesantes que no son sólo música). También pueden probar servicios como GrooveShark, en el que pueden escoger escuchar las canciones que quieran o dejar que el sistema elija automáticamente lo que viene después (según los tags de las canciones que ya hayan reproducido), o el de 8tracks en el que son los usuarios -y no “los algoritmos”- los que crean las listas de reproducción que uno puede explorar.
Para diseñadores/artistas/los demás: Mi novia, que tiene un blog de moda, siempre está interesada en vestirse “bien”, lo que para ella quiere decir, intuyo, “con algo que se vea diferente y bonito”. A veces me pide consejos sobre cómo lograr esto, sí, a mí que a duras penas sé amarrarme los zapatos. Pero, afortunadamente, encontró en Polyvore un coro de personas que se la pasan pensando en estas cosas. La idea es que se pueden buscar imágenes de prácticamente todas las prendas que ha tejido la humanidad y montar un par de cosas (qué sé yo, unas botas y una camiseta) para luego preguntar “¿qué me pongo junto a esto?”. Es cierto, suele funcionar mejor si uno está preguntando por atuendos de mujer pero, dado el caso, unas diez respuestas (cada una con diferentes opciones e ideas) aparecen a eso de los cinco minutos. También se pueden encontrar ideas sobre prácticamente cualquier cosa en Tumblr y en Pinterest, dos plataformas que pueden usarse como tableros para curar cosas interesantes. Si se está corto de ideas, tan sólo hay que buscar alguna palabra que parezca interesante en el momento para acceder a millones de ideas de otros que podrían ponerlo a pensar a uno en cosas nuevas.
Pero, ey, ¿se han dado cuenta de algo? Todas las herramientas que he recomendado son de uno de estos dos tipos: “Para apoyarse en una comunidad” o “Para no tener que perder el tiempo recordando cosas, que la tecnología haga eso por uno”. Quizás el secreto para aumentar la “creatividad” sea ese: Aumentar la memoria individual y colectiva de ideas. Quizás de ahí podamos sacar una definición de “creatividad”: “Saber cómo aprovechar y acceder a todas las ideas que están a disposición”. Aunque no hay que descartar la posibilidad de que no sea la definición más acertada, quizás haya alguna más “creativa”.