Bloque de Búsqueda; lejos de casa

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  • Fotografía: Diana Prada

Pablo Bernal inició su carrera de baterista hace 30 años en Los Ángeles, donde conoció a Teto Ocampo, un amigo que lo llevaría a vincularse, de regreso a Colombia, con el grupo La Provincia. En 1996 conformarían  Bloque de Búsqueda, un referente del Rock colombiano en el exterior, que como su nombre lo indica era todo un escuadrón para la búsqueda de sonidos y fusiones.

Detrás de Bloque se encontraban muchos de los integrantes de La Provincia como Iván Benavides, Teto Ocampo y Carlos Iván Medina, así como Maité Montero, Alex Martínez, Gilbert Martínez y Luis Ángel Pastor. Su disco Bloque de Búsqueda fue reeditado por Luaka Bop, el sello dirigido por David Byrne. Canciones cotidianas como Hay un daño en el baño los llevaron a ser catalogados en 1999 como “el mejor grupo del mundo” por un crítico del Chicago Tribune que venía hablando de grupos como Los Rolling Stone y Los Beatles. Así esta música tan colombiana, autóctona e irreverente, llegó a ser escuchada por los oídos del resto del mundo. Y en Colombia quedó como una leyenda de la memoria musical urbana.

¿En qué punto se une la historia de Bloque con la de Carlos Vives?

Con todo el fenómeno que se produjo con Carlos Vives y La Provincia, se generaron las ganas de modernizar los ritmos autóctonos, en este caso el vallenato, por lo que se creó el sello Gaira Música Local, un proyecto muy ambicioso con el que se buscaba hacer música honesta a partir de personas a las que no les interesaba aparecer en radio. Era la música por la música y con esa idea se grabaron tres discos. Uno fue Lucia de Iván Benavides y Lucia Pulido -un disco bellísimo- otro Documentos de Distrito Especial y el tercero; Bloque de Búsqueda. Lo triste es que salieron esos tres discos y no pasó nada porque en ese momento todo el mundo estaba pensando en otra cosa.

Entonces, Bloque nació de La Provincia y de la amistad de Teto Ocampo e Iván Benavides, que se dedicaron a hacer música y llamaron al parche de amigos. Fue un proyecto ambicioso y progresivo. Era rock con ritmos colombianos como el chandé de la Costa Atlántica colombiana.   

¿Por qué cree que tuvieron esa gran acogida internacional?

La música colombiana no ha tenido la oportunidad de salir, pero a la gente en el exterior le parecía muy refrescante escuchar las guitarras y la batería con tamboras y gaitas. Un gran paso fue que la reedición de nuestro disco por la disquera de David Byrne y la distribución por parte de Warner Music. Los sonidos quedaron mucho mejor.

Y en Colombia ¿Por qué Bloque no tuvo tanta acogida?

En el Rock al Parque de 1999 llegamos con los mejores reviews del mundo y, sin embargo, fue la vez que he recibido más monedas en la vida, pero monedas de 50. Es curioso que la gente no valore lo que tiene. Un grupo de gente sí lo hacía, pero con el público masivo no pasó nada.

¿Qué ritmos colombianos e internacionales mezcló Bloque?

Eran sobretodo del Caribe. El chandé y el currulao del Pacífico con rock, respetando las raíces. Lo que nos abrió un espacio en festivales de rock o de jazz. Fue un trabajo muy bien logrado.

¿Cuál era el mensaje de las canciones?

La experiencia de Iván Benavides que en esa época estaba muy mal de dinero. Por ejemplo, Hay un daño en el baño es la canción que expresa lo que se vive sin dinero, cuando no se ha pagado la luz, ni el arriendo, y la mujer lo deja a uno. Era como la cotidianidad de las personas.

En general, ¿cuál fue el resultado de Bloque?

No vendimos discos y en Colombia fue poca la acogida, pero lo que vimos en la gira de casi un año y medio (de dos que duró el grupo) es que se puede llegar muy lejos con los sonidos autóctonos. En ese tiempo tocamos en grandes eventos como el festival WOMAD en Londres de Peter Gabriel -el músico contemporáneo más importante- que en este evento de música étnica apoya a grupos de música del tercer mundo. Asistimos también al San Francisco Rock Festival y fuimos los teloneros de la banda Cake por un tiempo y de Lenny Kravitz en Italia. También paso algo muy curioso, en Chicago -después de más de 40 conciertos encima y tocando seis veces a la semana- fuimos a presentarnos a un bar pequeño y le metimos toda la fuerza. Lo chistoso es que en una de las mesas estaba uno de los críticos más importantes del Chicago Tribune, y dijo que éramos “el mejor grupo del mundo”.

¿Por qué no continuó el grupo?

Problemas internos, pero lo que probamos con esto es que la música colombiana sí funciona. Tocamos en lugares increíbles con más de 100 shows entre Estados Unidos y Europa.

Usted lleva casi 17 años tocando en La provincia ¿Qué cree que se ha marcado con este grupo y la música de Carlos Vives?

Han sido fundamentales en el lenguaje de la música colombiana y lo digo por mi experiencia de baterista desde hace muchos años. Cuando comencé a tocar el lenguaje musical que se enseñaba era solo rock y jazz. A uno, como rockero, nunca se le ocurría tocar vallenato, chucu chucu. Era prohibido. De igual forma, los vallenateros nos veían a los rockeros como los bullosos y pepos. Pues Carlos hizo ese puente al colocar la música colombiana vallenata a un nivel igual de importante que el jazz y el rock. Por eso cuando fui profesor de la escuela Fernando Sor le exigía a la gente saber tocar cumbia como parte del lenguaje esencial de cualquier baterista o guitarrista.

 ¿Y ahora sí le gusta el vallenato?

Me encanta, pero antes no lo entendía porque tenía la visión del vallenato de buseta. Pero en el Festival Vallenato, por ejemplo, uno se da cuenta de que este género tiene fuerza roquera.

¿A qué otros ritmos se acercó?

Aprendí a entender la riqueza rítmica de nuestro país con músicas como la llanera o la del Pacífico, pero es difícil que trasciendan por la misma industria.

¿Qué opina del boom actual de la fusión?

Me encanta porque es un poco lo que se hizo con La Provincia, pero es otra ramificación. Me encanta ChocQuibTown, porque son grupos colombianos que se les ve un sonido, una identidad, y no están copiándose de nadie. Este es un momento súper positivo.

¿Cree que estos grupos fueron influenciados por La provincia?

De alguna forma sí. Siempre he dicho que Carlos fue como el que cogió el machete y empezó a abrir camino. Aunque todos son distintos.

¿Qué le falta a la música colombiana para que evolucione y no se quede en lo mismo?

Darle más cabida. Es muy difícil con la radio. He visto discos que nacen muertos porque nadie los va a colocar en radio y son buenísimos, pero se quedan sin que pase nada porque no hay forma de difusión.