El accesorio hace al personaje

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Si en la vida real hay accesorios que convierten un atuendo simplísimo en una pinta única, en la ficción son los accesorios los que convierten a un personaje en un ícono de la cultura popular. 

Miremos el caso de Sherlock Holmes, por ejemplo. Con solo ver la gorra de tweed y la pipa sabemos que nos están hablando del detective creado por Arthur Conan Doyle. Es más, para disfrazarse de detective (ni siquiera de Holmes) únicamente hay que armarse de alguno de estos dos accesorios (o los dos) y queda armada la pinta. Su atuendo se convirtió en una característica universal de los detectives en la cultura popular.

Más recientemente y, confieso, uno de mis preferidos, es el caso de Blair Waldorf, el personaje de la serie Gossip Girl. Aunque sus vestimentas son impecables, son las diademas que el personaje utilizó durante las primeras temporadas del programa las que hicieron a Blair (interpretada por Leighton Meester) un referente obligado de la moda de esta década. Si usted está harto de ver diademas en absolutamente todos los almacenes, si no resiste un moño más en el pelo de su novia, o su hija no hace más que pedirle una tiara de lentejuelas, es a Blair a quien debe agradecerle. Sin embargo, con dos episodios que vea de Gossip Girl entenderá por qué todas las mujeres y niñas de su vida quieren parecérsele. En la onda del pelo, las moñas de la Princesa Leia también marcaron una tendencia en su época y, aunque en sentido estricto no son un accesorio, estaban tan bien hechas que bien podrían haber sido moñas de quitar y poner.

Pero, ¿qué tal cuando un personaje cambia su apariencia? El personaje central de la serie inglesa Doctor Who ha tenido once encarnaciones, cada una de ellas con una pinta específica y un toque único. El cuarto Doctor, interpretado por Tom Baker entre 1974 y 1981, andaba con una bufanda de colorinches de tres metros de larga. El quinto, Peter Davison, tenía una rama de apio en la solapa. Actualmente, el onceavo doctor, Matt Smith), utiliza un corbatín rojo que se ha convertido en el accesorio de rigor entre los nerds y fanboys del mundo y no hay Comic-con en el que no abunden dichos corbatines. Como el mismo Doctor lo dice: “los corbatines son cool”.

Lo que los corbatines del Doctor hicieron para los niños nerds, las gafas de Liz Lemon han hecho para las chicas nerds. Liz (Tina Fey) es despistada, adicta al trabajo y muy inteligente, a veces inclusive a pesar de sí misma. Pero son sus gafas las que la convirtieron en el símbolo sexual de los hombres inteligentes. Por algo a Fey la han llamado “the thinking man’s hottie”, algo así como la churra de los pilos.

Y bueno, también hay joyas que son únicas de cada personaje, como las perlas de Marge Simpson y sus hijas, que originalmente sirvieron para esconder el hecho de que los dibujos no tenían cuello; o las muñequeras mágicas de la Mujer Maravilla, que convirtieron al papel de aluminio en un disfraz instantáneo.

Es que, pensándolo bien, cada personaje que ha dejado huella en la cultura popular lo ha hecho con un accesorio distintivo.  Y ahora, ¿cuál es el suyo?