Adictos al naipe
Por: GIOVANNA CHETHUAN
Fotografía: Ilustarción: andrezzinho


Peter Eastgate, cuando tenía 22, ocupó el primer lugar del mismo torneo en 2008 y cobró 9,1 millones de dólares. Ambos tienen una historia parecida. Empezaron a jugar póquer desde la adolescencia, influenciados por sus familiares y amigos, pero su entrenamiento real ocurrió en internet.
Al igual que estos dos genios de las cartas, Christian Ladino, universitario de 21 años de la Javeriana, es amante del póquer. En el colegio aprendió a jugar apostando desde mil pesos. Más adelante empezó a frecuentar clubes de póquer en Bogotá, especialmente en Chapinero y en la calle 85, en donde las apuestas son de $10.000 en adelante. Hoy, juega póquer en internet a diario en los torneos online donde las apuestas son generalmente de un dólar. Gana dinero con frecuencia, tanto así que éste le alcanza para pagar vivienda, servicios, transporte, comida y hasta para la rumba.
Pero el caso de Christian no es el único. “En nuestros establecimientos tenemos grupos con 40 ó 50 personas que lo único que hacen en su vida es jugar póquer, y como ellos debe haber miles de personas que lo hacen por la red”, afirma Diego Montealegre, gerente de producto de Winner Group, la empresa manejadora de casinos más grande en Colombia.

El embrujo de las cartas
Fácilmente se podría pensar que el póquer es un juego más y que su alta fanaticada no se diferencia mucho de la que juega obsesivamente en máquinas, bingos y ruletas. Lo cierto es que el póquer no es solamente un juego de azar ni de suerte. Requiere conocimiento, agilidad y destreza, situación que les permite a muchos identificarlo como algo más que un pasatiempo. Montealegre lo cataloga como un deporte “porque necesita una preparación y no es coincidencial que casi siempre lleguen al final de los torneos los mismos jugadores, que son los que ganan más dinero”.
En Colombia el gusto por este juego se ha venido incrementando en los últimos años, y aunque en un torneo se pueden ver adultos mayores y personas entre los 30 y los 45 años, la fascinación por el póquer ha aumentado especialmente en jóvenes universitarios y adolescentes que esperan a cumplir los 18 años. “Hay una cantidad de pelados a quienes les importa muy poco ir a meterse a una oficina o montar un negocio; algún día se encontraron con el póquer, se sintieron muy buenos y empezaron a estudiar sobre este juego y a ganar; muchos de ellos no terminaron una carrera o simplemente estudian cualquier cosa, pero realmente a lo que están dedicados es al póquer”, asegura Montealegre.

Ligas mayores
“Aprender cómo se juega al póquer se tarda un minuto; controlar los aspectos del juego, toda una vida”. Esta famosa frase del jugador profesional Mike Sexton refleja la pasión que tienen los jugadores por aprender día a día sobre este juego de cartas. Por ejemplo, Christian Ladino reparte sus momentos de lectura entre las fotocopias de la universidad y los libros sobre póquer. “En una época decidí leer artículos y libros sobre cómo jugar y cómo manejar las decepciones cuando se pierde; a partir de esto empecé a jugar de otra forma, a ser más consciente de lo que hacía y a aplicar todo lo que leía”.
Con el paso del tiempo para Ladino la decepción y la tristeza en cada pérdida se fue transformando. “Al principio era muy feo perder, con mis amigos salíamos aburridos, a veces solamente con la tarjeta de Transmilenio y ya”. La diferencia es que ahora, cuando pierde varias veces, Christian deja de jugar dos o tres días para relajar su mente y cuerpo. Eso sí, continúa leyendo sobre el póquer para no perder el ritmo de entrenamiento.
Al día, este universitario gana entre 25 y 30 dólares jugando en páginas como Pokerstars.com y Fulltilt.com, aunque a veces le va mejor y alcanza los 200 ó 300 dólares. Sin embargo, es muy enfático al decir que se gasta una tercera parte de lo que gana al día y que el resto lo ahorra para pagar las cuentas a final de mes y darse algunos gustos, como un computador portátil. “Controlo el dinero y soy muy disciplinado, hago sesiones de tres horas diarias máximo”, dice.

El problema del juego
En Colombia el póquer es más conocido como juego que como deporte y es por esto que se puede convertir en una adicción. El psiquiatra José Posada afirma que “cualquiera que juegue puede desarrollar problemas si no es consciente del riesgo y no lo hace de una manera responsable”. El uno por ciento de la población general en el país sufre de ludopatía (jugadores patológicos), según el doctor Posada, lo que correspondería a aproximadamente 440 mil personas.
Hay otro porcentaje de la población, entre el dos y el tres por ciento, que sufre de algún problema por presentar la necesidad de jugar con cantidades de dinero cada vez más grandes o por períodos más largos, volver a jugar luego de perder dinero para intentar recobrarlo, irritarse al reducir o dejar de jugar y sufrir cambios en el estado de ánimo y a veces hasta síntomas físicos, entre otros. Los jóvenes son más propensos a adquirir esta adicción, pues antes de cumplir 18 años muchos juegan en sitios ilegales o por internet. Como lo explica Posada, la edad de inicio y la actitud de los padres frente al juego cumplen un papel vital en el momento de abordar el juego que sea. Aún así, para Christian el póquer definitivamente no es una adicción. Dice que estudia una carrera que le gusta, y aunque no lo considera ni siquiera un vicio, acepta que difícilmente lo dejará.

Negocio online
A diferencia de los demás juegos de casino, el póquer no es tan rentable en estos lugares como otros juegos. Winner Group factura en sus 21 casinos del país alrededor de 10 mil millones de pesos al mes en máquinas y demás, mientras que al realizar un torneo de póquer de cuatro días recauda 80 millones. Como lo explica Montealegre, “nunca se va a encontrar en un casino un torneo tan rentable como en Pokerstars.com porque nunca se va a conseguir tener cinco mil personas sentadas en el mismo lugar”. En promedio, en esta página de internet juegan en simultánea 250 mil personas de todo el mundo, lo que explica que se recaude un millón de dólares al día.
Quizás el mayor éxito de esta práctica en línea es que se juega más rápido y con mayor practicidad. Ladino lo explica: “me gusta jugar torneos en internet porque es más rentable, cuando juego en vivo lo hago sólo para entretenerme y socializar”. Al ver toda la demanda que existe de jugadores en la red y todo el dinero que se mueve alrededor del póquer es posible entender la frase dicha por el actor Paul Newman en la película El color del dinero: "un dólar ganado en el juego es el doble de dulce que un dólar ganado en tu sueldo”.

 
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